Pepita by Moritz
Pepita es una propuesta de producto para Moritz que da forma a su cerveza especial de calabaza.
El proyecto parte de un concepto cultural muy concreto: cuando te dan calabazas, no lo atraviesas en silencio: lo compartes, lo cuentas y te ríes de ello.
Desde esta idea, Pepita transforma el desamor en un ritual social, donde la experiencia deja de ser individual para convertirse en colectiva, ligera y compartida.
El proyecto se apoya en una figura generacional reconocible: la chica puente, aquella que acompaña procesos emocionales sin llegar a consolidar la relación.
Esta experiencia, lejos de vivirse desde el drama, se comparte, se verbaliza y se convierte en relato colectivo.
Pepita se inserta en este contexto cultural y propone una forma distinta de atravesarlo: tomándoselo bien.
El desamor no se supera en solitario, sino en compañía, con humor y conversación.
A partir del concepto de chica puente, buscamos una forma de llevarlo a algo tangible y compartido.
La conexión aparece en el propio juego de la oca: la casilla de puente a puente, donde avanzas directamente, funcionando como metáfora de esas relaciones de transición.
Desde ahí, reinterpretamos el juego como un recorrido emocional. Cada casilla propone recordar, contar y reírse de lo vivido, convirtiendo el desamor en algo que se comparte.
El tablero deja de ser solo un juego y se convierte en una excusa para hablar, poner en común experiencias y tomárselo de otra manera.
Pepita activa ese momento: reúne, acompaña y convierte la conversación en parte del propio juego.
Pepita redefine la cerveza de calabaza de Moritz como un producto experiencial.
No se plantea como una cerveza de consumo repetitivo, sino como una excusa para reunirse, conversar y compartir.
El producto se activa a través de distintos formatos y contextos —packaging, juego, espacios sociales— que convierten cada consumo en un ritual.
Se compra por lo que representa, se comparte por lo que provoca y se recuerda por cómo se vive.
No se trata de olvidar el desamor, sino de aprender a tomárselo bien.